Los rasgos de Aileen son una mezcla entre Asia y Europa, una fusión que le da un exotismo especial. Entre miradas y sonrisas tímidas, jugamos entre el mar y la montaña, variando en cada escenario la forma de capturar su esencia con su vestido de comunión.

Esta era mi primera sesión de precomunión, pero en todas las sesiones se juegan con los mismo elementos y cada persona o personita que se pone delante de mi cámara convierte cada una de las sesiones en únicas, porque no solo la luz dibuja las imágenes sino que vosotros o vosotras hacéis que ese dibujo brille con más fuerza.

El resultado lo dice todo, un gozo la experiencia y pasarlo tan bien con Aileen y Lin, su madre, en un magnífico día soleado como aquel.

 

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